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    Cinta Ricart
    Superadministrador

    Enhorabuena Maite por elegir este libro. Para mí ha sido una lectura impactante, me ha conmovido en muchas páginas.
    De Philippe Claudel había leído La nieta del señor Lynh por recomendación de Manel y me había encantado, tanto la historia como el estilo literario. Almas grises no me ha defraudado. Las dos novelas están muy bien escritas. Su lenguaje es refinadamente poético y, aunque los temas son muy diferentes, ambas están teñidas de una tristeza muy sutil y de mucha melancolía, de esas que emocionan de forma velada y van calando en lo más hondo, como la lluvia fina. Debe ser muy difícil escribir el drama de forma tan contenida y precisamente esa contención creo que incrementa la emoción del lector. Un ejemplo es como presenta la guerra como un telón de fondo, separada del pueblo por una colina que es un muro por cuyas puertas entran los heridos, pero que es determinante en el desarrollo de la trama.
    La primera parte del libro, en la que va presentando personajes, quizá a veces resulta algo fría y deshilvanada, pero desde la aparición hacia la mitad del libro de su vieja amiga un tanto clochard, Josephine, la novela va adquiriendo una enorme intensidad in crescendo con la captura y tortura de los dos jóvenes desertores y explota en los capítulos finales con la muerte de su esposa tras el parto, el asesinato de su hijo y su inminente suicidio.
    El narrador presenta como excusa del asesinato del hijo que veía al niño como el asesino de su madre y busca la comprensión invocando a eso que nada es blanco ni negro, sino que todo anda por el gris (de ahí el título del libro). ¿Cómo no se dio cuenta de que el niño podía ser un bálsamo que le redimiese de su dolor y soledad? Probablemente fuera por la falta de una “depuradora” en la cabeza, tan necesaria para superar los duelos ya que con el tiempo nos hace ir olvidando las fatalidades. En la realidad ves como hay gente que lo logra, unas más fácilmente que otras, y otras que no lo consiguen. Seguro que es otra de las capacidades mentales de las que vienen dotados o no nuestros cerebros, aunque como otras, hay que ir ejercitando a lo largo de la vida.
    Esa incapacidad para superar la fatalidad la comparte el narrador con otros dos personajes, el fiscal Destinat y la maestra Lysia Verhareine . El fiscal, un alma en pena, vive anclado al recuerdo de su esposa y la maestra se suicida al conocer la muerte de su novio. Una pena no poder olvidar en el caso del fiscal y no saber esperar que mitigara la pena por parte de la maestra.
    Desde luego, el libro es una novela policiaca muy original, en la que la resolución del caso, siempre tan atrayente en este género, se ve superada por el perfil psicológico de los personajes y los acontecimientos paralelos que se van sucediendo. Después de tanta tragedia ya casi no importa quien mató a la niña Belle de Jour. Tanto si fue el fiscal como si fue el desertor bretón ya tuvieron su condena.
    En conclusión, Claudel me parece un gran escritor y Almas grises una gran novela. Gracias Maite.
    Un abrazo.

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