Home Page Foros Literatura UNA NOCHE CON SABRINA LOVE de Pedro Mairal Crítica Literaria “Una noche con Sabrina Love” de Pedro Mairal

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    Pere Ramirez
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    Comentario a “Una noche con Sabrina Love” de Pedro Mairal

    Esta breve pero intensa y entretenida novela es para mí una auténtica road-movie. El magnífico relato del tránsito de un adolescente hacia su madurez.
    Un viaje iniciático de 500 kilómetros a través de la Argentina de los años novena y de los diferentes tipos humanos que el joven protagonista se va cruzando en su camino.

    Mairal toca con humor y a la vez con delicadeza y hondura muchos temas.
    No solo la falsedad del mundo que rodea a Sabrina (porno star, pero humana y amistosa consejera), sino también el del trato de Daniel con los personajes que van desfilando por el relato. Desde su familia rota por un fatídico accidente, el amor de su abuela… su hermano y el amigo que lo acoge en Buenos Aires… el camionero, el taxista… y por supuesto Sofía, contrapeso “real” de la bella, sofisticada y explotada Sabrina.

    La sexualidad es un asunto central en la narración. Y Mairal lo presenta tan explícito como natural, sin ninguna falsedad.
    Daniel y sus amigos sobrellevan el bullir de la adolescencia como pueden. Las ‘minas’ ocupan su pensamiento la mayor parte del tiempo y de ellas le hablan también los mayores que Daniel encuentra en su aventura.

    “Las minas son una trampa, pibe. Vos te enamorás y creés que esas tetas son para vos, que esas caderas son para vos, para que vos te pongas loco, ¿viste? Pensás que la mina es toda tuya. Pero después resulta que es una trampa armada para que vos caigas y la preñes y cuando nace el crío te das cuenta que en realidad las caderas eran para poder parirlo y las tetas para darle leche, o sea que para vos no había nada, era todo para el hijo”, le dice Víctor, el camionero que lo acerca a Buenos Aires.
    El viaje de ida y vuelta a la gran ciudad y su propia experiencia con Sabrina y Sofia, le hará matizar mucho su opinión sobre este asunto.
    Los personajes, muy bien trazados, son verosímiles y sirven para guiar a Daniel hacia la consecución de su iniciática aventura.

    Otro nuevo giro de profundidad en la narración se establece cuando Víctor, el camionero, le refiere a Daniel nuevos datos sobre el accidente de tráfico en el que murieron sus padres y que desde hace años no se le quita de la cabeza.

    Pedro Mairal también utiliza a algunos personajes para dar pinceladas sobre la sociedad argentina. En especial el taxista que va dejando caer sus opiniones:
    “Dicen que el argentino es de tener amigos porque no le gusta estar solo; son macanas, el argentino para lo único que necesita al otro es para putearlo.”

    En el aspecto formal, de estilo y pulso narrativo, la lectura de esta novela es auténtico placer. Mairal maneja el español como nadie; ese español “lunfardo” del Río de la Plata con un vocabulario tan peculiar para quienes somos de la otra orilla del charco:
    “Mirá las pantaneras (neumáticos) que le puso el negro Sosa al chevy (Chevrolet)”.
    Y otras muchas: pollera (falda), remera (camiseta), forro (preservativo), etc.

    Señalaré también el sabio humor presente en toda la obra. Desde la misma disparatada anécdota inicial: un chico de diecisiete años que, en plena efervescencia sexual, gana un concurso cuyo premio es pasar una noche con una estrella porno de la TV; hasta el encuentro, al fin consumado, entre Sabrina, la profesional, y el inexperto Daniel, que resulta a la vez entrañable y cómico.

    Mairal trata con gracia casi todos los asuntos de este ágil relato: el cura al que le roban el televisor que termina en manos de Daniel (“ debe pensar que fue Dios el que le sacó el televisor para castigarlo, porque si tenía el conversor era para ver el porno”)… la fiesta de disfraces en casa de Ramiro, donde a Daniel lo disfrazan de espantapájaros (“el disfraz a veces no oculta sino que revela —dijo ella—, revela lo que uno es, o se considera que es, o tiene miedo de ser, o le gustaría ser y no se anima”).
    Es un humor que sirve para hablar de asuntos más serios de lo que parece, con un tratamiento inteligente y revelador.

    En resumen: una novela divertida y en mi opinión muy, muy bien escrita. Buena literatura, de la que escasea.
    He corrido a buscar “La uruguaya” y “Salvatierra” y leyéndolas me lo he pasado igual o mejor que con Daniel, Sabrina y los demás.
    Muchas gracias Pepe. No esperaba menos de ti, pero Mairal ha sido, en mi caso, un delicioso descubrimiento.

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