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  • #2448
    Cinta Ricart
    Superadministrador

      Al leer el libro por primera vez me gustó mucho. He vuelto a disfrutar al releerlo, incluso diría que más sabiendo que lo estábamos compartiendo. Cuando una frase me emocionaba pensaba en como lo sentiríais cada uno de vosotros y era un aliciente más.
      ¿Por qué me ha cautivado Lo pasado no es un sueño? Creo que la razón fundamental es que destila sabiduría y poesía. Kallifátides me parece un gran descriptor de emociones, sereno y sencillo. Probablemente tenga que ver con el juramento que se hizo en su juventud de no escribir jamás nada que no saliera de sus entrañas.
      El autor va recorriendo su vida dando protagonismo a los sentimientos y a sus dudas y recordando, con la condescendencia propia de la edad, sus logros y sobre todo sus fracasos. En mi opinión, se le puede atribuir la descripción que él hace de Knut Hamsun: “Escribía con ritmo, fuerza y gracia, con naturalidad, como fluye un arroyo”. Esta es una de las muchas frases que recorren las páginas del libro en las que para describir intimidades, aspectos trascendentes o situaciones utiliza comparaciones breves pero definitivas, valiéndose de elementos de la naturaleza u objetos cotidianos.
      Me ha resultado especialmente interesante la narración de su etapa adolescente que me ha permitido conocer mejor la mentalidad masculina a esta edad, así como las maneras de afrontar las sucesivas tribulaciones de la vida cuando careces de experiencia.
      En las últimas páginas, cuando ya era un escritor de éxito, se permite apuntes vanidosos, necesarios para comprender el significado del retorno a Molaoi, a sus orígenes, aún después de la ausencia de su madre, a quien había definido como su verdadera patria. Es un final de reconciliación con su tierra y su pasado para soltar lastres o tal vez amarras.
      Su lenguaje es conciso y rotundo, de estilo homérico, como es la utilización de los adjetivos precediendo a los sustantivos y metáforas ligeras (quizá simplemente sea lo usual en griego) sin que falten notas de humor e ironía, generalmente a su costa.
      En mi opinión, salta a la vista que Kallifátides es depositario de tradiciones seculares y que la brújula de su código moral es el amor de su familia. El equipaje de mayor valor para su exilio fue la frase de su padre “No te olvides de quien eres” y la definitiva el regalo final de su madre, “Vive tu vida como tu alma aguante”.
      El texto está plagado de reflexiones, a menudo formuladas como interrogantes, muchos de ellos sin respuesta. Es una manera de significar que en la vida tenemos pocas certezas, lo cual comparto plenamente.
      Sería estupendo que en una tertulia nuestra, sin esclavitud de tiempo, pudiéramos ir desgranado esos interrogantes, por el único placer de conversar y aprender, sin necesidad de que nadie tuviera la verdad absoluta.
      Espero que el libro os haya gustado. Un abrazo a todos. Nos vemos pronto.

      Cinta.

      #2461
      Pere Ramirez
      Superadministrador

        El pasado no es un sueño Theodor Kallifatides
        No voy a extenderme mucho en mi comentario. Primero, porque cometí el error de leer el libro hace el tiempo suficiente como para olvidar muchos detalles, y segundo porque espero y deseo poder recordarlos y comentarlos con todos vosotros en nuestro amigable debate del domingo.
        Yo había leído con anterioridad Otra vida por vivir, otro texto de Kallifatides a caballo entre la autobiografía y la reflexión existencial.
        Valoro la verdad y la honestidad de sus relatos autobiográficos, pero debo confesar, muy a mi pesar y quizá en contra de la opinión mayoritaria de sus lectores, que me interesan más su persona y su trayectoria vital que su prosa. Lo cual no quita para que a veces – a quien no – consiga arañarme el alma.
        Sin duda Lo pasado no es un sueño mantiene el interés del lector por la crudeza de la realidad que relata: pobreza, guerras, tiranías y la “voluntaria” pero impuesta emigración que el autor ha sufrido en propia carne y ha condicionado su vida entera. También por su lirismo en algunos momentos…
        Sin embargo, hay algo que no acabo de comprender y es porque algunos lapsos temporales y sucesos importantes desde el punto de vista histórico los describe casi tangencialmente o en pocas páginas, mientras que en otros, más personales pero quizá menos trascendentes, se demora y extiende en detalles: su servicio militar (largo y humillante como el de todos) o el deterioro y muerte de su madre (triste, doloroso y similar a otros que hemos vivido).
        Leí el libro con mucho interés. Quizá libros testimoniales como los suyos sean necesarios para preservar la memoria de todos. No hace mucho leí una entrevista con una periodista española en la que Kallifatides aseguraba: “Europa es una piedra muy bella, pero si la levantas lo que hay es una gusanera”. Trágicamente vigente.
        Muchas gracias Cinta, no creo que tu elección fuera desacertada, pero me temo que voy a ser una voz disonante. Quizá me hagáis recapacitar.

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