Home Page Foros “LOS DIAS PERFECTOS”, Jacobo Bergareche

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    Cinta Ricart
    Superadministrador

    Queridos amigos:

    Espero que hayáis disfrutado “Los días perfectos” y confío que los vuestros, los propios de cada uno, hayan sido más numerosos que los del autor y los de Abderramán III, tan escasos. De entrada, los que pasamos juntos ya me parece que alcanzan esta categoría.
    Como habréis comprobado, se trata de una novela epistolar en la que el tema principal son las relaciones amorosas. Aunque los personajes son el autor y dos mujeres, no diría que trata la problemática del clásico “trio” ya que la amante es coyuntural, sino que la carga es más profunda en este y en otros aspectos de la vida y las emociones que se van sucediendo.
    Me encantó el comienzo del libro, siempre tan importante para enganchar al lector, cuando describe el juego con su hija al acostarla y con ello aprovecha para hablar del temido final de las cosas que luego va sobrevolando el resto de la lectura.
    También me parece muy acertada la correlación con las cartas de William Faulkner que le sirven de eje de su discurso a la vez que elemento comparativo externo que le permite salir de su intimidad. Ambas historias se deslizan paralelas entre las páginas del libro y el texto gana potencia e interés.
    Es posible que a Jacobo Bergareche se le ocurriera escribir este libro al leer las cartas de Faulkner en el Harry Ramson Center de Austin y apostaría que fue la de las viñetas del “día perfecto” la que encendió la mecha. Supongo que le llamaría mucho la atención encontrar esos dibujos tan sencillos y joviales en la correspondencia de un intelectual de la talla de Faulkner (eso dicen, yo no he leído nada suyo), todo un premio Nobel. Si hubieran sido de una persona anónima, probablemente no les hubiera hecho ni caso.
    Lo que más me gustó del libro y me llevó a recomendarlo es el estilo literario, íntimo y fluido, con esos párrafos extensos, hoy día un poco despreciados, tan bien surcados de comas, y que permiten apreciar la musicalidad de un texto.
    Creo que su género epistolar favorece la descripción de sentimientos y reflexiones y sitúa al lector muy cerca de la acción, le hace muy partícipe de cuanto se va narrando. A mí me atrapó inmediatamente en su aventura americana cargada de pasión e ilusión por cualquier detalle, por banal o nimio que fuera, es decir, en su enamoramiento, y en la segunda parte sentí y sufrí el tedio de su relación matrimonial. Los sentimientos parecen tan reales que todo el tiempo tuve la sensación de que era autobiográfica.
    Otra cosa positiva del libro es el humor. Aunque describe mucho pesar personal, por la ruptura de una relación y la asfixia de otra, y está cargado de reflexiones, yo diría que muy buenas reflexiones, tiene ironía suficiente para hacerte sonreír en más de una ocasión y golpes divertidos.
    Aparte de los personajes, pienso que los grandes protagonistas de la novela son el aburrimiento, el tedio y sus antídotos. Me pregunto que diferencia hay entre el aburrimiento y el tedio. A priori diría que el aburrimiento es algo circunstancial, propio de un momento o una situación determinada, pero que el tedio es un estado, algo más arraigado y perenne; que el aburrimiento es más bien un problema personal, una manera de no saber divertirse o entretenerse, y que sin embargo el tedio lanza más la culpa a la/las personas o situaciones que nos generan ese ánimo. ¿Estaré equivocada? Lo busco en el diccionario de la RAE.
    * Aburrimiento:
    1. “Cansancio del ánimo originado por falta de estímulo o distracción, o por molestia reiterada”.
    2. “Persona, cosa o situación que aburre”
    * Tedio:
    1. Aburrimiento extremo o estado de ánimo del que soporta algo o a alguien que no le interesa.
    2. Fuerte rechazo o desagrado que se siente por algo.
    Según estas definiciones está claro que existe una diferencia en el grado negativo de estos estados de ánimo, pero tienen en común el desinterés. Y en el interés contribuye la voluntad; es necesario que nos interesemos por estar interesados.
    Me reí cuando en la pag. 146 Luis relata que zarandeaba a su padre para que le diera una solución al tedio y este le apartaba a manotazos como a un mosquito y le decía que aprendiera a aburrirse que es más importante que las tablas de multiplicar.
    El final del libro nos deja con la incertidumbre de que pasará cuando Luis regrese a su casa y Paula lea esa carta demoledora, si es que acaba enviándola. Pero esa ya sería otra historia, a dúo, fuera de los márgenes del papel.

    Hasta aquí las glosas, ahora espero vuestra crítica (es un decir,… ja,ja).

    Besos

    Cinta.

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